Nicole Kidman era una pizpireta pelirroja australiana con los carrillos como aquellos angelotes que pintaba Murillo, como rellenos de kilo y medio de polvorones. Hoy, esos rubicundos carrillos han subido un piso y se han convertido en alerones que ella hace pasar por pómulos.
Su frente se ha multiplicado por dos, al tiempo que el nacimiento de su pelirroja melena se retrasaba y acercaba peligrosamente al cogote. Sus cejas se han elevado peligrosamente, paralelas a sus pómulos, dándole una mirada de perpetuo asombro y un gesto de velocidad como si la hubieran condenado a ir en moto a toda hostia.
Sus labios, antes exiguos, ahora se asemejan a un coño depilado puesto en horizontal, de tan jugosos; pero esta evolución no ha sucedido de la noche a la mañana, y sino mirad como ha sido la evolución botulímico estética de la Kidman después del salto.








Hasta que la hicieron en cera los de Madame Tussaud y culminaron su evolución plástica. Y es que esta tía ha tenido más caras que e Lon Chaney, la madre que la parió!En popnografia | Botox
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