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24 de diciembre de 2010

El síndrome Rock Hudson sobrevuela Disney Channel, tías!

"La fama puede ser una carga, tanto como una bendición. Este es el caso de "chico triste", un jovencito que definitivamente está sufriendo la presión que conlleva llevar una doble vida. La relación que mantiene con su novia actriz es un montaje realizado exclusivamente para los medios. La pareja ni siquiera se gusta. El sonríe a la cámara, pero en realidad esta tan angustiado con la dirección que su carrera y su vida están tomando, que últimamente está comenzando a beber a diario. La familia y los amigos de "chico triste" están muy, muy preocupados por él, pero que tanta gente dependa de su imagen de chico sano le esta haciendo muy dificil recular y pedir ayuda. Aunque va siendo hora que lo haga. Si no lo hace, es probable que termine como otra persona con la que estuvo relacionado."
Vía | BG

¿Quién es el mozo, tías?

La pregunta es retórica, porque el "confidencial" es más prístino que plano el encefalograma de la Hilton, caries.


Da pena leerlo por Dior, que tristeza de vida. Ahora mismo estoy a punto de llenar mi regazo de lagrimas de purpurina. Joe Jonas, que como yo, mea colonia, suda brillantina y su saliva tiene efecto gloss, sale con Ashley Greene, a quien acompañarle al Starbucks le da más portadas que tres rodajes seguidos, caries. Si a la del medio de los Jonas le diera la ventolera de salir del armario ese en el que vive, no sólo se iría a tomar por el culo su carrera, sino la de toda su familia, nenas, que a este le tiran del rabo y vomita billetes de dolar de cien en cien.

Así que es probable que lleve una vida miserable hasta que el negocio fenezca y pueda vivir su propia vida; aunque probablemente ya será demasiado tarde... o no, que mira la Enriqueta Martin, que salió del armario desatado y ya tiene hasta la parejita, tías.

En fin... Hollywood es asín y tal!

Haceos amig@s mi@s en Facebook y seguidme en Twitter, os lo digo como amiga, tías.

1 comentario:

Alber dijo...

Debe ser complicado de la muerte fingir que te pirran los mejillones, tía. ¿Y lo de tener que hablar en sociedad sobre tetas y fútbol? ¿Y lo de fingir que sabes arreglar el motor de un coche y que te estalle en la jeta? ¿Y lo de aguantar el tipo en el cine mientras Ryan Reinolds se quita camiseta, fingiendo que te ha dado un ataque de asma?
Sin duda una vida cruel.

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